Re-sonar en una cueva de sal donde la ionización es un hecho consumado que fvorece a las vias respiratorias (haloterapia se llama ) es, sin duda una mezcla que unida a los cuarzos de los cuencos y los sonidos de las flautas en madera y bambú crea una sonoridad dificilmente descriptible y mágicamente experimentable, sin ninguna duda. Un momento para repetirlo muchas veces
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