Nos empeñamos en que la globalización es algo tóxico, complejo y muy radical... globalizar es hacer un sonido y que 9 músicos con instrumentos diferentes suenen como una única sonoridad, no un sonido sino una sonoridad.
Cuando globalizamos, hacemos un globo, uno, único sí pero ello no quiere decir que, en su interior ese globo lo contengan cientos de miles de pequeñas sonoridades. Pero siempre, y ahí está la magia desde lo sencillo y sin querer nadie destacar por encima de nadie. Este es el más claro ejemplo... un canto ritual aborigen acompañado de la percusión de dos boomerang que se transforma en un sondio de didgeridoo cuya sonoridad empasta, a miles de kilómetros, pero compartiendo oceano con 8 shakuhachis haciendo un único snido... el resultado es sobrecogedoramente hermoso... un único sonido con nmueve músicos que llegan a una calidez armónica mágica... El oceano Pacífico del sur -didgeridoo, boomeran - se empasta a la perfección con el oceano Pacífico del norte - shakuhachi - una perfecta fusión, sin duda un momento mágico que a más d euno le habrá emocionado cuando lo escuchó en vivo y en directo. BRAVO.
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